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Scorpions pierde a una pieza clave y el rock suma otra ausencia

Por Kem Kem

El rock no avisa, pero golpea. Y esta vez lo hizo del lado de Scorpions, que en las últimas horas despidió a Francis Buchholz, histórico bajista de la banda alemana y parte fundamental de esa formación que convirtió canciones en himnos y peinados en identidad.

Buchholz tenía 71 años y, según se conoció, atravesaba una enfermedad que llevaba lejos de los flashes y los escenarios. De esos dolores silenciosos que no llenan estadios pero dejan huecos igual de grandes.

Para entender su peso no hace falta ponerse técnico: si alguna vez sacudiste la cabeza con “Rock You Like a Hurricane” o cantaste “Wind of Change” mirando el horizonte, ahí estaba él, marcando el pulso desde abajo, sin alardes pero sin permiso para faltar. Fue bajista de Scorpions en su etapa más poderosa, cuando la banda pasó de ser promesa europea a fenómeno global.

Como suele pasar, no era el más visible, pero sí uno de los que sostenían todo. El bajo no busca aplausos: exige respeto, y Buchholz se lo ganó disco a disco, gira a gira.

El dato no menor —porque en el mundo rockero siempre hay confusiones— es que no se trata de James Kottak, ex baterista fallecido en 2024. Esta es otra despedida, otro nombre que se suma a la lista larga de los que ayudaron a escribir la historia grande del género.

El rock sigue sonando, sí. Pero cada vez que uno de estos nombres se va, algo se apaga detrás del volumen. Y aunque la música quede, el escenario nunca vuelve a ser el mismo.