Señor Director:
Quiero expresar mi satisfacción al ver que en esta campaña electoral ya no se ha recurrido de manera masiva a pegar carteles en cada rincón de la ciudad. Durante años, las paredes, postes y hasta los árboles quedaban tapados por afiches que después nadie se ocupaba de retirar, dejando la vía pública sucia y descuidada.
La cartelería no solo afeaba el paisaje urbano, también traía otras consecuencias negativas: papel y plásticos que terminaban volando con el viento y acumulándose en las veredas, carteles que se despegaban y obstruían desagües cuando llovía, restos pegajosos en las paredes y, en muchos casos, un gasto extra para los municipios que debían limpiar lo que los partidos dejaban abandonado. Era una muestra clara de irresponsabilidad y de poco respeto por el espacio que compartimos.
Es un verdadero alivio caminar por las calles y no encontrar esa contaminación visual que tanto deterioraba la imagen de nuestros barrios. Ojalá este cambio sea una señal de madurez política y un paso positivo para todos los procesos democráticos que vendrán.
Si los candidatos quieren transmitir sus ideas, hoy existen medios más respetuosos, modernos y limpios para hacerlo, sin necesidad de ensuciar la ciudad que habitamos entre todos.
Juan, un vecino que quiere la ciudad limpia

