Press "Enter" to skip to content

Patrulleros en vidriera: la seguridad también se exhibe

Mientras en la calle la palabra prevención sigue esperando turno, en la puerta de una concesionaria local la seguridad decidió tomarse un descanso… bien iluminado y con ploteo reluciente.

Dos camionetas de uso policial, impecables, prolijas, quietitas, forman parte de una exposición de vehículos. No persiguen sospechosos, no recorren barrios, no responden llamados. Están ahí, cumpliendo otra función: decorar.

La escena despierta preguntas inevitables.
¿Son 0 km o ya vienen con algunos kilómetros de experiencia institucional?
¿Están en venta o solo posando para la foto?
¿La Provincia anda tan ajustada que ahora se liquidan móviles como si fueran usados premium?

Lo curioso no es ver autos en una concesionaria. Lo curioso es ver patrulleros detenidos, cuando lo que escasea justamente es presencia policial en la calle. Porque mientras estos móviles descansan en exposición, el patrullaje sigue siendo una promesa que circula más por discursos que por avenidas.

Tal vez se trate de una nueva estrategia: seguridad en modo showroom. Se mira, se comenta, se admira… pero no se usa.
O quizá sea una metáfora involuntaria de época: móviles nuevos, quietos; problemas viejos, en movimiento.

Lo cierto es que la postal no pasa desapercibida. Dos camionetas paradas frente a una vidriera, brillantes, mientras la inseguridad sigue haciendo kilómetros sin necesidad de ploteo oficial.

Y al final, la escena se completa sola: como ese móvil sin motor que cada verano se usa para decorar la puerta de algún banco en la playa, estos patrulleros también parecen cumplir mejor su función cuando están quietos, visibles… y lejos de la calle.