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¿Empezó la temporada o todavía estamos en ‘próximamente’?

Dicen que la temporada todavía no empezó en Quequén. Y, si uno mira a su alrededor, parece que tienen razón: el paisaje está listo, el mar hace su parte, el viento también… pero el resto parece seguir de vacaciones.

Debe ser que la “gran inauguración” está en agenda para más adelante. Entonces, mientras tanto, todo queda en suspenso. Total, ¿quién se apura? Los vecinos y turistas pueden ir entrenando paciencia, equilibrio, creatividad y, de paso, resignación. Que todo forma carácter, dicen.

Lo curioso es que del otro lado del puente la cosa fue distinta. Necochea, práctica como pocas, mató dos pájaros de un tiro: hizo el postergado festejo de aniversario y, ya que estaban, adelantaron la inauguración de la temporada. Fotos, escenario, discursos y aplausos. Todo prolijito. Una postal perfecta.

Mientras tanto, acá seguimos en “modo ensayo”. Uno llega a la playa con la ilusión de encontrar un lugar pensado para la gente, cuidado, digno. Pero enseguida entiende que en Quequén todavía no levantaron la persiana. “No toquen nada, que aún no abrimos”, parece decir el paisaje.

Y así, vamos caminando entre señales silenciosas de que lo básico puede esperar. La planificación puede esperar. El respeto puede esperar. Todo puede esperar. Menos el verano, que no pide permiso y ya está instalado.

Seguramente, cuando finalmente alguien decida que acá también empezó la temporada, aparecerán de golpe las soluciones, los retoques, los apuros de último momento. Ojalá. Porque lo único que ya está inaugurado hace rato es la paciencia de la gente.