La Municipalidad de Necochea puso en marcha la licitación pública para concesionar el servicio de transporte urbano de pasajeros en Necochea y Quequén por un plazo de veinte años. Veinte años. Dos décadas. Un período suficiente para que cambien varios intendentes, concejos deliberantes, funcionarios y hasta generaciones de usuarios.
La convocatoria establece que las ofertas se abrirán el próximo 17 de julio y que los interesados deberán adquirir un pliego valuado en tres millones de pesos. No se trata de una contratación menor ni de un servicio secundario. Estamos hablando de uno de los sistemas más sensibles para la vida cotidiana de miles de vecinos.
El transporte público suele aparecer en la agenda cuando hay problemas: frecuencias insuficientes, recorridos cuestionados, tarifas discutidas o unidades que no cumplen con las expectativas de los usuarios. Sin embargo, esta licitación representa una oportunidad para discutir algo más profundo: qué modelo de transporte quiere la ciudad para los próximos veinte años.
La publicación oficial indica que el llamado se difundirá durante dos días en el Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires, en Ecos Diarios y a través de la Dirección de Prensa municipal. Y allí surge una pregunta tan sencilla como incómoda: ¿quiénes son los destinatarios reales de esa publicidad?
Porque resulta difícil imaginar a grandes empresas del sector revisando cada mañana las páginas de un diario local en busca de oportunidades de inversión. La publicación es necesaria porque así lo exige la normativa y porque garantiza transparencia administrativa. Pero cuesta creer que sea la herramienta principal para atraer oferentes en una concesión de semejante magnitud.
La sensación es que muchas veces se cumple con la formalidad mientras la discusión de fondo queda relegada. Y la discusión de fondo no es dónde aparece el aviso. La verdadera cuestión es cuántas empresas competirán, qué nivel de servicio ofrecerán y qué garantías tendrá la comunidad de que el sistema funcionará mejor que en el pasado.
La ciudad necesita mucho más que un trámite administrativo impecable. Necesita colectivos que lleguen, recorridos que sirvan, frecuencias razonables y un servicio pensado para quienes dependen de él todos los días para trabajar, estudiar o realizar trámites.
La licitación ya está en marcha. Los anuncios se publicarán, los sobres se abrirán y los expedientes seguirán su curso. Lo que todavía está por verse es si dentro de veinte años los vecinos recordarán este proceso como el comienzo de una mejora histórica o simplemente como otro aviso legal que pasó por el diario sin que nadie le prestara demasiada atención.

