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Febrero sin colectivos: el transporte urbano de Necochea al borde del colapso

En menos de 20 días vence la concesión municipal del transporte urbano de pasajeros en Necochea.
¿La novedad? No hay ninguna novedad.

No hay llamado a licitación.
No hay anuncios oficiales.
No hay explicaciones.
No hay responsables visibles.

Y lo más grave: no hay certezas de que el servicio continúe en febrero.

Mientras el reloj avanza, el área de Transporte parece haber entrado en modo “silencio absoluto”. Ni una palabra pública, ni una conferencia, ni una mínima señal de que alguien esté gestionando la continuidad de un servicio esencial para miles de vecinos.

Un servicio que nadie quiere (ni defender)

Trascendidos indican que no habría empresas interesadas en tomar la concesión.
Y por cómo se mueven las fichas (o mejor dicho, por cómo NO se mueven), pareciera que al propio Municipio tampoco le importa demasiado.

No se ven gestiones.
No se escuchan negociaciones.
No se conocen planes.

El transporte urbano de Necochea está librado a la deriva.

Unidades viejas, promesas viejas

Desde hace años se viene reclamando la incorporación de nuevas unidades o, al menos, el recambio de las actuales.
Un pedido lógico, necesario, urgente.

Pero la empresa actual no estaría dispuesta a aceptarlo.
Y como siempre, cuando hay que invertir, el freno aparece.

Mientras tanto, los usuarios viajan en colectivos envejecidos, con frecuencias irregulares y recorridos que ya no responden a la realidad de la ciudad.

Un nuevo pliego… que nadie ve

En los pasillos se habla de que un eventual nuevo pliego licitatorio incluiría cambios importantes:

  • No habría más “vuelta redonda” uniendo la línea 511 con la 512.
  • Se exigiría la extensión horaria de la línea 514.
  • La 514 también debería funcionar los sábados.
  • Se pediría extender el recorrido de alguna línea de Quequén por la calle 554, ya sea hacia Almirante Brown o en sentido al Puente Rocha.

Cambios necesarios.
Cambios pedidos por los vecinos.
Cambios que mejorarían el servicio.

El problema es que todo eso hoy es solo un rumor, porque no existe ningún proceso formal en marcha.

Empleados y usuarios: todos en la misma incertidumbre

La sensación que reina entre choferes, trabajadores y pasajeros es clara:
A nadie le importa lo que pase con el transporte urbano.

Nadie da la cara.
Nadie informa.
Nadie se hace cargo.

Y cuando no hay propuestas, cuando no hay alternativas, cuando no hay competencia…
La empresa actual queda en una posición de poder.

¿Resultado probable?
Una prórroga del contrato, sin cambios, sin mejoras, sin inversiones.
Como siempre, los perjudicados son los usuarios.

La pregunta que nadie responde

Y entonces surge la pregunta incómoda:

¿Alguien sabe quién es el responsable del área de Transporte?
¿Quién tiene que gestionar esto?
¿Quién debe garantizar que el servicio continúe?
¿Quién va a dar explicaciones si en febrero no hay colectivos?

Porque el transporte urbano no es un lujo.
Es un derecho.
Es una necesidad.
Es una herramienta básica para que la ciudad funcione.

Pero hoy, en Necochea, parece ser un problema que nadie quiere agarrar.

Y mientras tanto, febrero se acerca.
Con o sin colectivos.