📆 02/07/2025
Desde hoy, subirse al bondi cuesta $1.156,40. ¡Un precio razonable para lo que ofrecen!… si lo que ofrecen fuera comodidad, frecuencia y seguridad. Pero no.
Lo que te llevás por esa plata es una experiencia que mezcla adrenalina, resignación y un poco de olor a gasoil barato.
Los colectivos pasan cuando quieren (si es que pasan). En horarios escolares o comerciales, van llenos. Fuera de eso, vacĂos… pero igual llegás tarde, porque el cronograma es más misterioso que las profecĂas mayas.
ÂżConfort? Ni por asomo.
- Las ventanillas no cierran (o no abren), lo que garantiza una climatizaciĂłn aleatoria segĂşn el viento que sople.
- El aire acondicionado no existe, pero no hace falta: hoy, con 5 grados bajo cero, hacĂa más frĂo adentro que afuera del colectivo.
- El piso con agujeros estratégicos garantiza esa brisa polar bien distribuida.
- ÂżAsientos? Algunos todavĂa están firmemente soldados al piso. Otros, sĂłlo al milagro.
- Y los choferes, bueno… digamos que la amabilidad no viene incluida en la tarifa.
Eso sĂ: si el colectivo no se rompe en el trayecto, ya ganaste el dĂa. ¡Y no te olvides de agradecer que no te bajaron a empujones porque “no anda más”!
Pero bueno, por suerte todo esto se regula con una “fórmula polinómica”, porque no hay nada más justo que una ecuación incomprensible para justificar que te cobren caro por un servicio decadente.
Asà que ya sabés: si hoy te toca esperar media hora bajo la lluvia para subirte a un micro agujereado que parece del siglo pasado, recordá que estás pagando por una experiencia local auténtica.
Atentamente,
Kem Kem
“El que dice lo que vos pensás, pero sin filtro”

